Reflexiones virtuales III

A veces lo más complicado reside en cómo comentarle a alguien que uno no trabaja ni de mañana, ni de tarde, ni de noche, si no que se trabaja en casa o donde uno pueda conectarse y a las horas que a uno le vienen bien.

La sensacion que tienen es que no trabajas porque puedes estar disponible a cualquier hora. Osea que se identifica al trabajo como caracteristica principal el encontrarse sometido a un horario de permanencia.

Quizás la ventaja fundamental de la vida ‘virtual’ reside en eso, en no tener una dependencia estricta de un horario. Uno es dueño de su tiempo, o al menos de organizarlo como bien le venga.

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